GM está moviendo sus fichas hacia un futuro donde el litio no sea el rey absoluto. La armadora estadounidense anunció una alianza estratégica con Peak Energy para desarrollar celdas de batería de iones de sodio de próxima generación. Pero ojo, no esperes verlas en un Chevy Bolt o en una Silverado eléctrica: estas baterías están pensadas para proyectos de almacenamiento de energía a gran escala, o sea, para la red eléctrica.
La noticia se actualizó este 23 de octubre de 2026 con un dato jugoso: Peak Energy cerró una ronda de financiamiento Serie B por 108 millones de dólares, liderada por GM Ventures y con la participación de LG Technology Ventures y otros inversionistas. Con ese dinero, la startup planea expandir su manufactura en Estados Unidos, cumplir con más de mil millones de dólares en pedidos ya existentes y llevar sus sistemas de almacenamiento de energía con enfriamiento pasivo al mercado de los centros de datos, que están que no dan abasto por la fiebre de la inteligencia artificial.
¿Qué son las baterías de sodio y por qué GM les apuesta?
Las baterías de iones de sodio no son nueva tecnología, pero están ganando terreno porque pueden fabricarse con materiales más abundantes y baratos que el litio. En lugar de litio, usan sodio, que se encuentra en la sal de mesa, así que imagínate lo común que es. Esto las hace ideales para aplicaciones donde la densidad de energía no es lo más importante, como el almacenamiento estacionario en la red eléctrica.
GM y Peak Energy están apostando a que estas baterías pueden ofrecer una alternativa de menor costo para la red, donde lo que importa es la confiabilidad, la seguridad y el precio, no tanto cuánta energía cabe en un espacio pequeño. Según Peak, su plataforma de sodio puede reducir los costos de almacenamiento de energía hasta en un 20% en comparación con los sistemas convencionales, y además entrega más del 99% de tiempo de actividad.
Kurt Kelty, vicepresidente de baterías y sostenibilidad de GM, lo dijo claro: “En GM sabemos que la aplicación debe determinar la batería, y para el almacenamiento estacionario a escala de red, el sodio es la solución correcta”. Kelty agregó que Peak ya está demostrando el valor de esta tecnología y que juntos buscan llevar esos beneficios aún más lejos con su celda de próxima generación.
Un socio con tecnología de enfriamiento pasivo
Parte del atractivo de Peak Energy es su plataforma de almacenamiento con enfriamiento pasivo. Los sistemas convencionales de baterías de fosfato de hierro y litio (LFP) requieren equipos de enfriamiento activo para mantener temperaturas seguras, lo que añade costo y complejidad. Peak dice que su diseño elimina por completo esos sistemas de enfriamiento.
De acuerdo con la compañía, su plataforma de sodio no solo reduce costos, sino que también desperdicia menos energía. Estiman que reemplazar los sistemas convencionales de almacenamiento LFP con su tecnología de enfriamiento pasivo podría reducir el desperdicio anual de energía de almacenamiento en Estados Unidos hasta en 2 teravatios-hora. Para que te des una idea, eso es suficiente electricidad para alimentar una ciudad mediana durante un año.
El mercado de almacenamiento estacionario hoy está dominado por las baterías LFP, pero Peak cree que el sodio puede ser una alternativa más barata para aplicaciones en la red, donde la densidad de energía importa menos que el costo, la confiabilidad y la seguridad. Y no, no esperes que GM desarrolle celdas de sodio para autos eléctricos, porque la densidad de energía es demasiado baja para las necesidades de un vehículo.
¿Llegarán estas baterías a México o Latinoamérica?
Por ahora, el enfoque de GM y Peak Energy está en Estados Unidos. La manufactura se expandirá en territorio estadounidense y los pedidos existentes superan los mil millones de dólares. No hay información sobre planes de llevar esta tecnología de almacenamiento a México o Latinoamérica, pero no sería descabellado pensar que en el futuro, conforme la red eléctrica de la región necesite más respaldo, estas soluciones podrían cruzar fronteras. Sin embargo, por ahora es solo especulación: no hay fechas ni precios para nuestra región.
Lo que sí es un hecho es que GM está diversificando su estrategia de baterías. Mientras sigue empujando los vehículos eléctricos con baterías de litio, también invierte en tecnologías complementarias como el sodio para almacenamiento estacionario. Esto le permite jugar en dos canchas: la automotriz y la energética.
El contexto: la fiebre del almacenamiento
El interés en las baterías de sodio va en aumento porque pueden fabricarse con materiales más abundantes y económicos que las de litio. Aunque todavía representan una pequeña parte del mercado global, cada vez más empresas y gobiernos las ven con buenos ojos para proyectos de almacenamiento a gran escala. La alianza GM-Peak es una muestra de que las armadoras no quieren quedarse atrás en la transición energética, aunque eso implique salirse de su zona de confort automotriz.
Además, el negocio de los centros de datos está creciendo como espuma gracias a la inteligencia artificial, y eso demanda mucha energía. Peak Energy planea usar parte del financiamiento para llevar sus sistemas de almacenamiento a ese mercado, que busca soluciones confiables y de bajo costo para mantener sus servidores funcionando sin interrupciones.
¿Qué significa esto para los que amamos los autos?
A corto plazo, nada cambia en el mundo de los vehículos eléctricos que vemos en las agencias. Las baterías de sodio no reemplazarán a las de litio en los autos porque su densidad energética es menor, lo que significa que necesitarías una batería más grande y pesada para lograr la misma autonomía. Pero a largo plazo, los avances en tecnología de sodio podrían beneficiar indirectamente a la industria automotriz, por ejemplo, en la infraestructura de carga o en la gestión de energía de las redes donde se conectan los autos eléctricos.
También hay quienes especulan con que el sodio podría usarse en módulos de potencia para locomotoras, ya que toleran bien las temperaturas extremas y tienen una larga vida útil en ciclos de carga. Los trenes no se preocupan por la aerodinámica ni por el peso, así que podrían ser un campo de prueba interesante. Pero eso es harina de otro costal.
Por lo pronto, GM y Peak Energy están enfocados en el almacenamiento estacionario. La inversión de 108 millones de dólares es una señal de que los inversionistas creen en el potencial del sodio. Habrá que estar atentos a los próximos anuncios, sobre todo si la tecnología comienza a expandirse más allá de Estados Unidos.
¿Tú qué opinas? ¿Crees que el sodio destrone al litio en el almacenamiento de energía? Mientras tanto, en el mundo de los autos, seguimos esperando novedades sobre los próximos modelos eléctricos de GM, que seguramente seguirán usando litio por un buen rato.

