General Motors (GM) confirmó el cierre de su planta de ensamblaje de baterías en Brownstown, Detroit, un complejo de 480,000 pies cuadrados que fabricaba baterías de alto voltaje para el Cadillac Celestiq y el Chevrolet Corvette E-Ray, además de unidades de propulsión para el deportivo eléctrico de Chevy. La noticia, reportada por Automotive News y confirmada por la compañía, marca un giro importante en la estrategia de GM, que ahora prioriza la producción de vehículos a gasolina.
¿Qué pasará con la planta de Brownstown?
La planta, que abrió en 2009, será desmantelada el próximo verano, cuando venza el contrato de arrendamiento. Según la fuente, la instalación dejó de operar a plena capacidad debido a la menor demanda de vehículos eléctricos. En su mejor momento, la planta empleaba a unas 300 personas; actualmente, la plantilla se redujo a menos de una docena de trabajadores. Los empleados afectados fueron notificados a principios de este año y se les ofrecieron puestos en otras instalaciones de la zona.
Impacto en modelos emblemáticos
El Cadillac Celestiq, un auto de lujo exclusivo y muy costoso, obtenía sus baterías de alto voltaje de Brownstown. Asimismo, el Chevrolet Corvette E-Ray, la versión electrificada del deportivo de dos puertas, recibía componentes clave de esta planta. Con el cierre, GM deberá reubicar la producción de estos componentes, aunque no se han dado a conocer los planes específicos.
Una estrategia en reversa
La decisión forma parte de un cambio más amplio en la estrategia de GM, que está absorbiendo pérdidas millonarias mientras reduce su enfoque en los vehículos eléctricos para centrarse en los de combustión interna. A principios de este año, la compañía salió de una empresa conjunta de baterías con Samsung SDI, dejando a la firma coreana el control total de la próxima planta en Indiana. En 2024, también se retiró de una planta de baterías de 2,500 millones de dólares en Lansing, Michigan, cediendo el timón a LG Energy Solution.
Además, GM busca darle un nuevo uso a su instalación de celdas de combustible de hidrógeno en Detroit, que originalmente iba a desarrollar un sistema para al menos dos vehículos (uno de GM y otro de Honda), pero el acuerdo fracasó por falta de rentabilidad. Recientemente, GM asumió el arrendamiento a largo plazo del edificio de Piston Automotive y evalúa otros usos para el sitio, aunque no ha tomado una decisión final.
El desplome de las ventas de eléctricos
La situación se agrava tras la eliminación del crédito fiscal federal de 7,500 dólares para vehículos eléctricos el año pasado. En el tercer trimestre, GM vendió 25,472 vehículos eléctricos en Estados Unidos, una caída drástica frente a los 66,501 unidades del mismo periodo del año anterior. Aunque el tercer trimestre del año pasado incluyó una ola masiva de compradores que aprovecharon el crédito, las cifras no se recuperaron. Este panorama ha llevado a la industria automotriz a reconsiderar sus planes de electrificación.
¿Qué significa para México y Latinoamérica?
Por ahora, GM no ha anunciado cambios en sus planes para México o Latinoamérica relacionados con este cierre. Sin embargo, la menor producción de eléctricos en Estados Unidos podría afectar la disponibilidad de modelos como el Chevrolet Blazer EV, Equinox EV o Cadillac Lyriq en el mercado mexicano, aunque la compañía no ha detallado si habrá ajustes en el suministro. En México, GM produce y vende vehículos de combustión interna como el Aveo, Cavalier y Equinox, que no dependen de esta planta. Habrá que estar atentos a futuros anuncios sobre la estrategia de electrificación en la región.
Un panorama complicado para los eléctricos
El cierre de Brownstown es un reflejo de los desafíos que enfrenta la industria automotriz en su transición hacia la electrificación. La caída en la demanda, la eliminación de incentivos y los altos costos de producción han obligado a fabricantes como GM a replantear sus prioridades. Mientras tanto, la compañía sigue vendiendo vehículos eléctricos, pero con una mirada más cautelosa y un mayor énfasis en los modelos de gasolina, que siguen siendo los más vendidos en México y Latinoamérica.
Por lo pronto, el futuro de la planta de Brownstown es incierto, y los trabajadores que aún quedan serán reubicados. La industria estará pendiente de los próximos movimientos de GM, que busca equilibrar su portafolio entre la tradición y la innovación.

















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