Emerson Fittipaldi recuerda la muerte de Jochen Rindt y su liderazgo en Lotus

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En el mundo de la Fórmula 1, pocas historias son tan conmovedoras y llenas de superación como la de Emerson Fittipaldi, el primer gran campeón brasileño. En una reciente entrevista, el piloto de 79 años recordó la muerte de su compañero Jochen Rindt y cómo, a sus 23 años, tuvo que asumir el liderazgo del equipo Lotus.

Los inicios de Fittipaldi en Europa

Corría el año 1970 y Brasil aún no tenía un piloto exitoso en la Fórmula 1. Pero un joven llamado Emerson Fittipaldi comenzaba a destacar. Después de ganar el título de Fórmula Vee en su país, se mudó a Europa, donde triunfó en Fórmula Ford y se coronó campeón de Fórmula 3. Su buen desempeño en Fórmula 2 con Lotus llamó la atención de Colin Chapman, el jefe del equipo, quien le dio la oportunidad de debutar en la F1 a mitad de temporada.

Fittipaldi pilotó el antiguo Lotus 49 en tres carreras, junto a los titulares Jochen Rindt y John Miles, antes de recibir el nuevo Lotus 72 para el Gran Premio de Italia de 1970. Sin embargo, nunca llegó a correr en Monza ese fin de semana, ya que su compañero y líder del campeonato, Rindt, sufrió un accidente fatal en la práctica de clasificación.

El trágico adiós a Jochen Rindt

Fittipaldi recuerda con dolor aquel día: “Desayunamos juntos. Él me invitó a reemplazarlo en Fórmula 2. Acepté, le estreché la mano y unas horas después murió”. La muerte de Rindt conmocionó al equipo. John Miles dejó Lotus, y de repente, Fittipaldi se convirtió en el piloto principal del equipo que ya había ganado tres campeonatos de constructores.

“Era muy joven”, rememora. “Cuando Colin me llamó, le dije: ‘Esperaba que trajeras a alguien con experiencia para ser el número uno después de Jochen’. Y él respondió: ‘Emerson, tú serás nuestro piloto número uno’. Le dije: ‘Colin, no tengo experiencia’. Y él contestó: ‘Te vamos a apoyar al 100%'”.

La presión de liderar Lotus

Asumir el liderazgo de un equipo tan emblemático no fue fácil. “Siempre trataba de rendir y dar los resultados que el equipo esperaba. Sentía una gran responsabilidad, siendo tan joven, reemplazando a Jochen Rindt, que era un piloto fantástico”, confiesa. “Pero sentía mucha presión. ¡Bienvenido al mundo de la presión! Presión máxima. Siempre pude manejar la presión de manera positiva. Gracias a eso, pude rendir. Y tenía un equipo fantástico detrás de mí”.

Y vaya que rindió: en su siguiente carrera, en Watkins Glen, logró su primera victoria en un Gran Premio, asegurando el cuarto título mundial de constructores para Lotus, mientras que Rindt fue galardonado póstumamente con el campeonato de pilotos. Su paso por Lotus fue muy exitoso: nueve victorias en 42 carreras y una temporada dominante en 1972.

Colin Chapman: un genio humano

Fittipaldi describe a Colin Chapman como un “genio”, pero también revela cómo las muertes de sus pilotos lo marcaron profundamente. “La gente no se da cuenta de cuánto sufrió con cada piloto que perdió”, dice. “Un día, a finales del 72, después de ganar el campeonato, estábamos en una conmemoración con patrocinadores en Londres. Se me acercó, me miró a los ojos y me dijo: ‘Emerson, no quiero acercarme mucho a ti, temo que algún día pueda perderte’. Eso muestra cuánto sufrió”.

Chapman quedó especialmente afectado por la muerte de Jim Clark en 1968, a quien consideraba como un hijo. “La relación era increíble. Colin sufrió mucho. La gente no se da cuenta, pero era una relación muy humana. Como cuando gané el Gran Premio de Gran Bretaña en Brands Hatch en el 72. Me abrazó con mucha emoción. Era un ser humano fantástico. Hacia afuera, todos piensan que era frío y que no le importaban los pilotos. Era lo opuesto”.

Un sobreviviente agradecido

Más de medio siglo después, Fittipaldi se siente privilegiado de seguir con vida. “Fue una época muy difícil, porque perdí a muchos amigos y colegas”, recuerda. “Hace tres años vi a Jacky Ickx en Spa. Se me acercó, me abrazó y me dijo: ‘Emerson, somos sobrevivientes’. Y le respondí: ‘Sí, gracias a Dios estamos aquí'”.

La historia de Emerson Fittipaldi es un testimonio de resiliencia y talento. Desde sus humildes comienzos en Brasil hasta convertirse en bicampeón del mundo de Fórmula 1 (1972 y 1974), su legado perdura. Hoy, a los 79 años, sigue siendo una figura respetada y querida en el mundo del automovilismo, recordándonos los sacrificios y pasiones que conlleva este deporte.

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