Williams demanda a taller por chasis FW23 perdido

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Una pelea legal poco común está sacudiendo los tribunales de Londres. Williams Racing, el legendario equipo de Fórmula 1, ha decidido llevar a la corte a un taller local después de que una pieza invaluable de su historia desapareciera sin dejar rastro. La disputa gira en torno a un chasis FW23 del año 2001, un auto que en su momento fue pilotado por Ralf Schumacher y Juan Pablo Montoya, y que hoy es el centro de una batalla judicial que podría costarle al demandado más de un millón de libras esterlinas.

El chasis FW23: una joya de la Fórmula 1

El Williams FW23 es mucho más que un simple auto de carreras. Durante la temporada 2001 de Fórmula 1, Ralf Schumacher logró tres victorias al volante de este monoplaza, mientras que su compañero de equipo, el colombiano Juan Pablo Montoya, consiguió su primera victoria en un Gran Premio manejando la misma máquina. Para Williams, este chasis es parte fundamental de su patrimonio histórico.

La escudería con sede en Grove valora internamente esta pieza en aproximadamente 750,000 libras esterlinas (alrededor de 18 millones de pesos mexicanos al tipo de cambio actual). No es para menos: se trata de un vehículo que marcó una época y que representa una parte importante de la historia del equipo en la máxima categoría del automovilismo.

El préstamo que salió mal

Todo comenzó en 2015, cuando Williams Racing acordó prestar temporalmente el chasis a Autotech Performance Ltd, un taller ubicado en Telford, Inglaterra. El acuerdo permitía que el taller exhibiera el auto con fines comerciales y promocionales. Sin embargo, la relación se desmoronó por completo cuando Autotech liquidó sus activos en el verano de 2021.

Cuando Williams intentó recuperar su preciado vehículo, simplemente no estaba por ningún lado. El equipo de Fórmula 1 ahora persigue legalmente a Peter Thorpe, exdirector de Autotech. Según los documentos legales presentados por Williams, Thorpe supuestamente tomó control del chasis de manera indebida al decirle a los evaluadores de la liquidación que él era el dueño personal del vehículo, y luego lo retiró de la propiedad antes de que Williams pudiera intervenir.

Como resultado, el equipo exige la devolución inmediata del FW23 o una compensación financiera que supera el millón de libras esterlinas (cerca de 24 millones de pesos mexicanos), para cubrir la pérdida total y las tarifas diarias de renta asociadas.

La defensa de Thorpe: un derrame cerebral y falta de memoria

En respuesta a la demanda, Peter Thorpe y su equipo legal están peleando con fuerza las acusaciones. El exdirector insiste en que nunca reclamó la propiedad personal del FW23 y mantiene que no tiene idea de qué pasó con el vehículo después de agosto de 2021.

Para explicar este vacío en la línea de tiempo, los representantes legales de Thorpe revelaron que sufrió un derrame cerebral debilitante en octubre de 2018, lo que supuestamente le causó un deterioro cognitivo severo y problemas persistentes de memoria. Esta defensa médica es poco común en casos de propiedad industrial, pero podría influir en cómo el tribunal evalúe la responsabilidad de Thorpe.

Además, la defensa intenta desacreditar la valoración de 750,000 libras que hace Williams. Los abogados de Thorpe argumentan que el FW23 desaparecido era solo un cascarón vacío para exhibición, sin motor funcional, lo que lo hace mucho menos valioso que un auto de carreras genuino y listo para competir.

¿Qué sigue para Williams y el FW23?

Mientras el caso avanza en la Corte Superior de Londres, Williams Racing ha declinado hacer más comentarios sobre el litigio activo. Sin embargo, un portavoz del equipo confirmó que confían en el sistema legal británico para resolver este misterio y recuperar su propiedad.

Este caso no solo pone de relieve la importancia del patrimonio en el deporte motor, sino también los riesgos de prestar vehículos históricos a terceros. Para los fanáticos de la Fórmula 1 en México y Latinoamérica, la historia del FW23 es un recordatorio de cómo estos autos trascienden lo deportivo para convertirse en piezas de colección invaluables.

Por ahora, el futuro del chasis FW23 sigue siendo un enigma. ¿Aparecerá en algún garaje polvoriento o se habrá desmantelado para siempre? Solo el tiempo y los tribunales lo dirán.

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