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jueves, 29 de octubre de 2026
Motor

Porsche arrastra a Volkswagen a pérdidas históricas

Volkswagen reporta pérdidas operativas de 6,600 mdd en el tercer trimestre, las peores desde 2015, por el deterioro de su participación en Porsche.

Por Editor En el asfalto7 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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Volkswagen está en problemas serios y no es para menos. El gigante automotriz alemán acaba de reportar una pérdida operativa de 6,600 millones de dólares en el tercer trimestre de 2026, la más abultada desde el último trimestre de 2015, cuando el mundo todavía hablaba del Dieselgate. ¿El principal culpable? El deterioro en el valor de su participación en Porsche, que se tradujo en cargos extraordinarios por unos 8,900 millones de dólares.

La noticia cae como balde de agua fría para la industria, pero sobre todo para quienes siguen de cerca el mercado automotriz en México y Latinoamérica, donde el Grupo Volkswagen —con marcas como Volkswagen, Audi, Porsche, SEAT y Škoda— tiene una presencia enorme. Un tropiezo financiero de esta magnitud en la matriz alemana enciende las alarmas sobre el futuro de inversiones, lanzamientos y hasta empleos en la región.

¿Qué pasó exactamente?

Volkswagen, el fabricante más grande de Europa, informó que los resultados del tercer trimestre incluyen aproximadamente 8,900 millones de dólares en partidas extraordinarias, la mayoría relacionadas con la reducción del valor de su participación en Porsche. Ese ajuste contable convirtió lo que podría haber sido un trimestre complicado en el peor descalabro financiero de la última década para el grupo.

El director financiero, Arno Antlitz, explicó que incluso sin esos cargos únicos, el margen operativo sobre ventas fue de apenas 3.8% en los primeros nueve meses del año. “Eso no es suficiente a largo plazo”, sentenció. La meta de la compañía es alcanzar un margen de entre 8% y 10% para 2030, pero el camino se ve cuesta arriba.

En septiembre, Volkswagen ya había advertido sobre cargos extraordinarios por alrededor de 11,100 millones de dólares y había recortado su pronóstico de margen de ganancia para 2026 a no más de 1%. Para ponerlo en perspectiva, en 2022 ese indicador rondaba el 8%. El golpe es duro y evidencia que la reestructuración que lleva a cabo el CEO Oliver Blume no está dando resultados rápidos.

Recortes, plantas en riesgo y tensiones sindicales

El plan de Blume para enderezar el barco incluye despedir a 100,000 empleados en todo el grupo, que abarca marcas como Audi y Porsche. Además, hasta cuatro plantas en Alemania podrían cerrar, una medida que ha generado una férrea oposición de los sindicatos y que podría desatar huelgas a partir de principios del próximo año.

La situación es delicada porque Volkswagen enfrenta vientos en contra en varios frentes:

  • Competencia feroz en China: los fabricantes locales, con BYD a la cabeza, están comiendo terreno a pasos agigantados.
  • Aranceles millonarios: los costos anuales por tarifas comerciales suman miles de millones de euros.
  • Transición eléctrica: la inversión necesaria para electrificar la gama en Europa es enorme, mientras los rivales chinos siguen ganando participación.

Para México, este escenario plantea interrogantes. Volkswagen tiene una planta histórica en Puebla, donde produce modelos clave como el Jetta, Tiguan y Taos, principalmente para el mercado estadounidense. Si la matriz recorta inversiones o reestructura su producción global, la operación mexicana podría resentirse. Hasta ahora, la automotriz no ha anunciado cambios específicos para sus plantas en el país, pero la incertidumbre está sobre la mesa.

Hyundai tampoco se salva: recorta pronósticos

El mal momento no es exclusivo de Volkswagen. Hyundai, otro peso pesado de la industria, acaba de recortar sus pronósticos de ventas y ganancias para todo el año debido a la débil demanda global y a los problemas de producción por disputas laborales.

La coreana redujo su meta de ventas para 2026 de 4.16 a 4.0 millones de unidades. También bajó su objetivo de margen operativo de 6.3%-7.3% a 5.5%-6.5%, y recortó su plan de inversión de 17.8 a 16 billones de wones.

En el tercer trimestre, la utilidad neta de Hyundai cayó 24% interanual a 1.932 billones de wones (unos 1,440 millones de dólares), muy por debajo de lo que esperaban los analistas. Los ingresos bajaron 3.4% a 45.110 billones de wones, mientras que la ganancia operativa subió 5.5% a 2.677 billones.

¿Qué salvó a Hyundai? El mercado estadounidense, donde las ventas minoristas crecieron 3.5% gracias a la buena demanda de sus modelos híbridos y SUVs. En México, Hyundai también tiene una presencia importante con modelos como el Creta, Tucson y Grand i10, aunque la marca no ha detallado cómo estos resultados globales impactarán su operación local.

Toyota: tercera caída consecutiva

El gigante japonés Toyota también reportó números flojos. En septiembre, sus ventas globales —incluyendo Lexus— cayeron 2.2% a 860,107 vehículos, mientras que la producción bajó 3.2% a 889,079 unidades. Es el tercer mes consecutivo de descensos.

El desplome más fuerte se dio en China, con una caída de 19.7% en ventas, la octava consecutiva, afectada por los altos precios de la gasolina que frenan la demanda de autos de combustión e híbridos. En Medio Oriente, las ventas se desplomaron 29.8%. Sin embargo, en Estados Unidos las ventas subieron 8.4%, y en Japón, 1.8%.

Para México, Toyota es un jugador clave con modelos como la Hilux, RAV4 y Corolla, fabricados algunos en la planta de Tijuana. La caída global no ha implicado ajustes locales por ahora, pero el panorama invita a estar atentos.

Carvana: la excepción que confirma la regla

Mientras los fabricantes tradicionales sufren, el minorista de autos usados Carvana vive un momento dulce. En el tercer trimestre, sus ingresos netos se dispararon 84% a 483 millones de dólares, con ingresos récord que superaron los 8,000 millones (un alza de 42%). Además, vendió 217,385 vehículos, superando por primera vez las 200,000 unidades en un trimestre.

La compañía, que también vende autos nuevos tras adquirir siete concesionarios Chrysler-Dodge-Jeep-Ram desde febrero de 2025, apunta a vender 3 millones de vehículos anuales para 2030-2035. Por ahora, su ritmo anual ronda los 870,000, apenas 2% del mercado de usados, lo que deja amplio margen de crecimiento.

El caso de Carvana es un recordatorio de que, incluso en un entorno complicado, hay quienes encuentran la fórmula para crecer. Para el mercado mexicano, donde el comercio de autos usados está en plena digitalización, su modelo podría servir de referencia.

¿Qué significa todo esto para México y Latinoamérica?

Los malos resultados de Volkswagen, Hyundai y Toyota no son solo una historia financiera. Tienen implicaciones directas para nuestra región:

  • Volkswagen: con una planta en Puebla que produce modelos clave para exportación, cualquier recorte global podría afectar el volumen de producción y el empleo local. Además, si la matriz reduce inversiones en electromovilidad, los planes de lanzar más eléctricos en México podrían retrasarse.
  • Hyundai: aunque el mercado estadounidense le sonríe, la marca coreana tiene planes de expandir su presencia en México con modelos híbridos. Un menor músculo financiero global podría frenar esos planes.
  • Toyota: la caída en China y Medio Oriente no ha tocado a México, pero la automotriz japonesa es un pilar de la industria maquiladora. Si la producción global se ajusta, las plantas de Tijuana y Guanajuato podrían resentirlo.

Por ahora, no hay anuncios oficiales de despidos o recortes en México, pero el contexto invita a seguir de cerca los próximos reportes trimestrales. La industria automotriz global está en un momento de reacomodo, y México, como séptimo productor mundial de vehículos, no es ajeno a los vaivenes.

El futuro de Volkswagen: ¿hay luz al final del túnel?

Volkswagen tiene ante sí una tarea titánica: reducir costos, acelerar la electrificación y recuperar la confianza de los inversionistas. El plan de Blume incluye inversiones millonarias en baterías y plataformas eléctricas, pero el tiempo corre y la competencia no espera.

Para los consumidores mexicanos, la marca sigue ofreciendo modelos populares como el Jetta, Vento y Tiguan, pero el panorama financiero de la matriz podría traducirse en menos incentivos, precios menos competitivos o retrasos en la llegada de nuevos modelos. Habrá que estar pendientes de los anuncios que haga la filial mexicana en los próximos meses.

Mientras tanto, el mercado sigue su curso. Carvana demuestra que hay oportunidades, y los fabricantes que logren adaptarse más rápido a las nuevas reglas del juego serán los que sobrevivan. La pregunta es si Volkswagen podrá hacerlo antes de que sea demasiado tarde.

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